8.7.17

apêndice


Os tolos e fanáticos perseguiram até o filósofo Bertrand Russel. Moveram-se para agir contra a nomeação do livre pensador para a Universidade de Nova York. Atacaram-no de todas as maneiras. Nomearam-no de ministro do demônio, usaram e abusaram de recurso demagógico em uma ação judicial e o queriam expulso dos Estados Unidos.

Em tempos de ignorância difundida como entretenimento, vale muita a leitura de Cómo se evitó que Bertrand Russel enseñase en la Universidad de la ciudad de Nueva York:

[...] este desaguisado de procedimiento no esta nada comparado con las deformaciones, calumnias y falsas conclusiones contenidas en el juicio, que merece el estudio más cuidadoso. Demuestra lo que aparentemente puede hacerse a plena luz del día, incluso en un Estado democrático, si un fanático ostenta el poder judicial y se siente apoyado por políticos influyentes.